Café notable de la ciudad

Don Mario Riesco tiene 68 años, se confiesa hincha fanático de River y admirador de Passarella, a quien desea conocer. Por eso conserva un Cinzano desde hace 40 años, para compartir con el entrenador.
Su bar, “El Banderín”, está situado en la esquina de Guardia Vieja y Billinghurst. El local nació en 1923 como “El Asturiano”, propiedad de su padre español.
“Carlitos vino a visitarlo aquí dos o tres veces”, recuerda Riesco sobre la presencia de Gardel. También fueron clientes Angel Firpo, Adolfo Pedernera, Pascualito Pérez, y Tato Bores, que grabó un fragmento de Good Show. En 1958 Don Mario tomó las riendas del bar, colgó 380 banderines de distintos clubes de fútbol de todo el mundo. Y el bar cambió de nombre. Desde entonces es “El Banderín”, una especie de museo futbolero. Otra curiosidad: “En 1942 Pichuco (Aníbal Troilo) fue a tocar a la cárcel de Caseros –recuerda Riesco–. Los presos, sabiendo que Pichuco era hincha de River, decidieron darle una sorpresa. Recortaron las fotografías de las cabezas de los jugadores de River de aquel entonces e hicieron con hilos de seda las camisetitas, todas bordadas”. Los pegaron en una cartulina que está colgada en la pared, entre tantos recuerdos

Declarado cafe notable de la ciudad de Buenos Aires Ley 35/98 del 26/10/2004